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Tres calculadoras de riesgo al instante
No predicen precios y no te van a decir qué comprar. Solo dejan en claro los tres números que más vale la pena tener firmes: cuánto tiene que subir una pérdida para volver a cero, cuánto puedes comprar de verdad en esta operación, y si el riesgo y la ganancia valen la pena.
Las tres corren en tu propio navegador. Los montos, las cuentas y los precios que escribes nunca se mandan a ningún servidor: refrescas la página y desaparecen. Tampoco te van a decir si «comprar ahora» o «vender ahora»: eso no existe. Solo hacen aritmética de nivel entre primaria y secundaria, y convierten la sensación borrosa que tienes en la cabeza en un número concreto, un poco doloroso.
Donde más se tropieza quien arranca no es leyendo mal la dirección, es perdiendo el sentido de los números. Te dices «cayó 50%, con un rebote de 50% vuelve», que «diez mil con todo no es tanto», que «si esta apuesta sale bien duplico, si sale mal pierdo un poco». Cada una de esas tres frases está mal, y mal de una forma cara. Las tres herramientas de abajo existen para romper esas tres ilusiones.
Yo las usaría en orden: primero la calculadora de recuperación para sentir el peso de «no me lo puedo permitir perder», después la calculadora de posición para sacar cuánto comprar, y por último la herramienta de riesgo-beneficio para ver si una operación vale la pena. Las lecturas largas que van con ellas están en cuánto poner al principio y tamaño de posición.
1. Calculadora de recuperación
Calculadora de recuperación
¿Cuánto cayó tu capital? Mira cuánto tiene que subir para volver a cero.
Pura matemática, sin conexión, sin predecir el precio. Fórmula: subida necesaria = caída ÷ (100 − caída). Cuanto más profunda la pérdida, más difícil recuperarse, y por eso la tarea número uno es no perder demasiado.
Cómo usarla: pon tu capital inicial y después el porcentaje que ya cayó. Te muestra cuánto queda en la cuenta y, este es el número que importa, cuánto tiene que subir desde aquí para que vuelvas a estar a mano. Arrastra la caída de 10 a 50 a 80 y mira cómo la cifra de «subida para volver a cero» salta cada vez más alto.
La fórmula: subida necesaria = caída ÷ (100 − caída). Suena abstracto, pero un ejemplo lo aclara. Caes 10% y necesitas cerca de 11% para recuperarte, más o menos simétrico, nada del otro mundo. Caes 50%, te queda la mitad y necesitas 100% para volver: el capital tiene que duplicarse. Caes 80%, te queda un quinto y necesitas 400% para volver a cero, es decir, multiplicar por cinco desde el fondo.
Por qué importa esto: porque las pérdidas y las ganancias no son simétricas. Tu cabeza asume en silencio que sí lo son, así que sin darte cuenta empiezas a tolerar caídas grandes, a promediar para abajo, a aguantar a uña y carne. Pero la matemática no tiene piedad: cuanto más pierdes, más absurdo es el rebote que necesitas, y los rebotes absurdos casi nunca llegan. Cuando eso te entra, tu actitud hacia los stops cambia por completo. Cortar en −15% contra aguantar hasta −60% es una diferencia de más de diez veces en lo difícil que es recuperarse.
Por eso también la primera clase de este sitio no es cómo elegir monedas, sino la insistencia constante en «no perder demasiado». Una vez que estás muy abajo del agua, ni las jugadas brillantes te salvan; el arreglo más barato es siempre nunca dejar que el pozo se haga grande de entrada. Para la versión completa que desglosa cuánto tiene que subir una pérdida de 30% / 50% / 80%, lee la matemática de las pérdidas y la recuperación.
2. Calculadora de posición
Calculadora de posición
Decide primero lo máximo que estás dispuesto a perder en esta operación, y de ahí calcula hacia atrás cuánto comprar.
Pura matemática, sin conexión, sin predecir el precio. La lógica: primero fijas «lo máximo que voy a perder en esta operación como porcentaje de la cuenta», y después usas la distancia entre la entrada y el stop para calcular hacia atrás cuánto puedes comprar. El stop tiene que ser distinto de la entrada, o no hay nada que calcular. Esto no es una sugerencia de compra: solo te ordena los números.
Cómo usarla: cuatro números. El total de la cuenta es todo el dinero que piensas destinar a cripto (no tu patrimonio entero, sino la parte que puedes comprometer en este mercado). El riesgo por operación es lo máximo que estás dispuesto a perder, como porcentaje de la cuenta, en esta sola operación; para quien arranca yo empezaría en 1%. La entrada es el precio al que piensas comprar, el stop es el precio donde dices «si cae hasta aquí, acepto que me equivoqué y me voy». Completa eso y las cuatro cifras de abajo salen solas.
Qué número mirar: «unidades que puedes comprar» y «tamaño de la posición» son las respuestas que saca la herramienta, es decir, lo máximo que puedes comprar para que, si esta operación toca el stop, pierdas solo el monto que fijaste. «Pérdida máxima en esta operación» es la pérdida que aceptaste en el papel, y «porción de la cuenta» te dice qué tan grande es la tajada que esta posición pone a trabajar. Si esa porción es alarmantemente grande, casi siempre es porque tu stop está demasiado cerca de tu entrada.
La lógica detrás: en el trading profesional hay una práctica sencilla que se llama riesgo fijo por operación, muchas veces abreviada como la «regla del 1%»: cada operación, por más convencido que estés, pierde solo una tajada chica y fija de la cuenta (digamos 1%). Unidades = el monto que puedes perder en esta operación ÷ (entrada − stop). Dicho de otra forma, lo que decide cuánto compras no es qué tan seguro estás, es qué tan lejos está tu stop de tu entrada y cuánto aceptaste arriesgar. Da vuelta el orden por completo: primero fijas la pérdida, después la posición.
Por qué dimensionarla así: porque la gente entra más fuerte justo cuando «se siente segura», y ese es justo el momento más peligroso. Dejar el tamaño de la posición en manos de una regla fija saca la emoción de la orden. Aunque te equivoques cinco veces seguidas al 1% cada una, la cuenta sobrevive y todavía te quedan un montón de chances; pero apuesta toda la finca a una sensación y una sola jugada mala termina el juego. El paso a paso completo está en tamaño de posición: que una sola operación pierda como mucho el 1% de tu cuenta.
Ojo
Esta herramienta calcula «lo máximo que puedes comprar según tus reglas», no «compra esto». Si comprar, qué comprar, a qué precio: todo eso lo decides tú y es tu responsabilidad. Tampoco incluye comisiones, slippage ni gaps, así que una ejecución real puede perder un poco más que el número que ves.
3. Herramienta de riesgo-beneficio
Herramienta de riesgo-beneficio
En esta operación, ¿el espacio para ganar vale el espacio para perder? ¿Y qué tasa de acierto necesitas solo para no perder?
Pura matemática, sin conexión, sin predecir el precio. Riesgo-beneficio = distancia del objetivo a la entrada ÷ distancia del stop a la entrada. La «tasa de acierto para no perder» es la tasa mínima que esta proporción necesita para no perder a la larga, no una promesa de que de verdad la vayas a alcanzar.
Cómo usarla: tres precios. Entrada, stop y objetivo (el nivel donde tomarías ganancia). Complétalos: a la izquierda está el riesgo-beneficio de esta operación, y a la derecha un número que casi siempre se ignora: con esta proporción, qué fracción de las operaciones tendrías que ganar a la larga solo para no perder.
Cómo se calcula el riesgo-beneficio: riesgo-beneficio = espacio para ganar ÷ espacio para perder = (objetivo − entrada) ÷ (entrada − stop). Digamos que entras en 300, pones el stop en 270 (arriesgas 30) y el objetivo en 390 (apuntas a 90): eso es una proporción de 1:3, una ganada cubre tres perdidas. Cualquier cosa por debajo de más o menos 1:1.5 suele ser un mal negocio, porque tendrías que acertar casi siempre para no perder, y nadie acierta siempre.
Ese número de acierto es la clave: acierto para no perder = 1 ÷ (1 + riesgo-beneficio). En 1:1 tienes que ganar más de la mitad para no perder; en 1:3, con ganar un poco más de un cuarto quedas a mano. Cuando eso te entra, relees una frase vieja: deja correr a las ganadoras, corta rápido a las perdedoras. Cuando la proporción es lo bastante alta, puedes equivocarte seguido y aun así salir a mano o adelante, siempre que de verdad camines al stop cada una de las veces que te equivocas.
Por qué importa: quien arranca se obsesiona con la tasa de acierto, pensando que «ocho de diez» es lo que te hace bueno. Pero alguien que acierta solo el 30% de las veces en 1:3 igual gana dinero a la larga; alguien que acierta el 70% pero se la pasa tomando ganancias chiquitas y aguantando pérdidas grandes mira cómo se le achica la cuenta. Mirar el riesgo-beneficio y los stops juntos le gana a agonizar por «¿esta vez subirá?». Claro, esta es solo la línea matemática de no perder: no te garantiza que vayas a alcanzar esa tasa de acierto de forma estable. En este mercado no hay garantías.
Cómo usar las tres juntas
En realidad son una sola línea de montaje. Empieza con algo que quieres comprar y un precio, usa la herramienta de riesgo-beneficio para ver si el riesgo y la ganancia de la operación cierran; si no cierran, déjala pasar, no hace falta comprar nada. Si cierran, usa la calculadora de posición para sacar cuánto comprar con «como mucho el 1% de la cuenta en esta operación». Y si compras y terminas muy abajo del agua, usa la calculadora de recuperación para recordarte lo difícil que es volver a cero, y por qué tienes que admitir que te equivocaste en el stop. Encadena los tres números y tienes un método tonto y confiable, construido sobre disciplina y no sobre predicción.
Una aclaración
Estas tres herramientas solo hacen cuentas. No son asesoría de inversión y no predicen el movimiento de ninguna moneda. Cripto es extremadamente volátil y todo tu capital puede ir a cero. Usa solo dinero que te sobre, decide por tu cuenta, hazte cargo tú. Para empezar a armar tus propios hábitos de riesgo desde cero, lee cuánto poner al principio, y después por qué quien arranca debería alejarse de los futuros y el apalancamiento.